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08, junio, 2015

Más de un tercio de la población afroperuana vive en situación de pobreza

(La República)._ Dura realidad. Estudio del Ministerio de Cultura revela que el 37% de afroperuanos ganan menos del sueldo mínimo. Casi la mitad se dedica a trabajos no calificados y de servicio, y solo el 33% de jóvenes acceden a estudios universitarios.

(La República)._ El estudio del Ministerio de Cultura revela que el 37% de afroperuanos ganan menos del sueldo mínimo. Casi la mitad se dedica a trabajos no calificados y de servicio, y solo el 33% de jóvenes acceden a estudios universitarios.

Una radiografía amplia y detallada sobre la población afroperuana es lo que se obtuvo con un reciente estudio del Ministerio de Cultura. La investigación, realizada por el Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade) bajo la asistencia del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) a 3.101 familias, confirma la situación de vulnerabilidad que afronta a diario este importante grupo de peruanos.

Y es que a pesar de que la economía nacional creció en los últimos años, la calidad de vida de los afroperuanos no ha mejorado. Por el contrario, se estancó en el tiempo. Esto se ve reflejado en las cifras que arroja el estudio: más del 33% de esta población vive en situación de pobreza debido a los precarios ingresos que recibe.

Antes de entrar a mayores detalles es importante señalar que no existe un registro exacto del total de habitantes afroperuanos, pues desde 1940 los censos nacionales no incluyen la variable de autoidentificación étnica. Pero se estima, de acuerdo con la información referencial brindada por las últimas Encuestas Nacionales de Hogares (Enaho), que oscila entre el 2% y 3% del total de la población peruana (31’151.643), es decir, entre 623 mil y 934 mil personas.

MENOS DEL MÍNIMO

Ahora bien, ¿han logrado desarrollarse los afroperuanos? ¿En qué condiciones viven? El documento revela que el 23% de los afroperuanos tienen necesidades básicas insatisfechas, tales como hogares sin características físicas adecuadas (17,9%), hacinamiento (13,5%), viviendas sin desagüe (3,6%), hogares con niños que no asisten a la escuela (0,4 %) y familias con alta dependencia económica (1,5%).

Algo más preocupante (y relacionado con el dato anterior) es el promedio de ingresos por hogares afroperuanos. De acuerdo con la data, el 37% de estas familias sobreviven con menos de S/. 750 al mes, el 7% con el sueldo mínimo y el 40,8% con un rango de S/. 751 a S/. 1.500. Solo el 3,7% de hogares encuestados superan los S/. 2.500 mensualmente.

Estos porcentajes varían según las regiones. En Lima, el promedio de remuneraciones es de S/. 1.213 por hogar, seguido por la Costa Sur, con un promedio de S/. 1.092, y la Costa Norte con escasos S/. 748.

“Hay un conjunto de factores que juegan en contra de la población afroperuana. Si bien está vinculado a las condiciones de pobreza y a las pocas posibilidades que tienen de satisfacer un conjunto de necesidades básicas, también existen una serie de elementos vinculados a la estructura, la cual no permite el desarrollo de esta población”, refiere el titular de la Dirección de Políticas para la Población Afroperuana del Ministerio de Cultura, Owan Lay González.

ACCESO A UNIVERSIDADES

El acceso a la educación superior también es limitado para los afroperuanos, solo el 33% de los jóvenes entre 18 y 26 años estudian una profesión. Cifra que difiere en 10% si se compara con las posibilidades que tienen los jóvenes en todo el país. Se sabe, además, que solo un tercio de este grupo termina la carrera.

“Lo que se está barajando es que muchas personas dejan sus procesos de educación formal para resolver sus necesidades más básicas”, añade Lay.

TRABAJO NO CALIFICADO

El no tener una profesión que los respalde lleva a los hombres y mujeres afroperuanos a realizar trabajos que no son muy bien vistos. El 30% de ellos realizan trabajos no calificados y el 20 % son trabajadores de servicio. Solo el 5% son empleados de oficina y cerca del 6% son profesionales, científicos e intelectuales.

“La estructura del Estado ha invisibilizado a este grupo humano, lo cual ha llevado a la racialización de ciertos oficios, tales como el de porteros de hoteles, taxistas, vigilantes particulares y hasta cargadores de muertos”, señala Oswaldo Bilbao Lobatón, director ejecutivo del Centro de Desarrollo Étnico (Cedet).

“Si bien el Estado ha mejorado en torno a la atención de los diferentes grupos étnicos y amazónicos, los afroperuanos cada vez tienen menos oportunidades. Contamos con más de 106 comunidades en el país y ninguna de ellas accede a programas sociales como Beca 18, Qaly Warma o Pensión 65”, agrega Bilbao.

Respecto a la discriminación, el estudio revela que el 43% de los encuestados han presenciado actos de segregación. La mayor incidencia se presenta en Lima (55%). La Defensoría del Pueblo señala que si bien ha recibido quejas por estos temas es consciente de que el número no responde a la realidad del problema.

Aunque el Estudio Especializado sobre la Población Afroperuana no fue diseñado para hacer proyecciones en torno al tamaño de esta población, los resultados nos permiten conocer y entender a esta comunidad. Basado en estos resultados, el Ministerio de Cultura prepara un plan nacional para reducir sus brechas sociales.

CLAVES

Los afroperuanos tienen 38% menos posibilidades de ser llamados cuando postulan a un puesto de trabajo junto a una persona que tiene apellidos asociados con familias de origen blanco o extranjero, según un estudio de la socióloga Liuba Kogan.

En el censo nacional del 2017 se incluirá la variable de autoidentificación étnica.

TRES MEDIDAS A TOMAR

La situación de los afroperuanos es un tema que se ha venido discutiendo por mucho tiempo sin estudio alguno ni mucho menos una política pública. Desde mi punto de vista hay tres medidas concretas que se deben tomar. Uno, incrementar el acceso a la educación superior de jóvenes afro; primero logrando que más adolescentes terminen la secundaria. Quizá se podría generar un programa como Beca 18. Dos, se debe sensibilizar a la misma población afroperuana. Si bien parte de la revalorización cultural tiene que ver con esfuerzos de carácter educativo como el folclor y tradición, se debe tener como referentes a profesionales destacados. Y por último, se debe valorar el rol de los afros en el presente y en nuestra propia familia.

Escrito por Adriana Mayo.

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